EL REGALO DE LAS HADAS
Cuando nace una niña, o un niño, en el País de las Hadas se fabrica sin descanso polvo de hadas.
Durante todo el día y toda la noche las hadas mezclan sus distintos poderes para fabricar la poción milagrosa que proteja el niñ@ recién nacido.
Cuando está lista… la meten en un botecito de cristal que cierran con un corcho y lo preparan para hacerlo llegar al mundo real.
Las personas mayores no pueden ver a las hadas, sólo los niñ@s son capaces de percibir el regalo que les hacen al nacer. Y volando, después de dejar un besito en sus mejillas, se esconden bajo sus cunas hasta que, poco a poco, todas las personas de la familia se acercan a conocer al recién nacido. Ellas esperan muy escondiditas para descubrir a cuál de todas las personas que van a ver al pequeñ@ le hace más ilusión tomarlo entre sus brazos.
Cuando contemplan la sonrisa de la verdadera ilusión en una de las bocas, vuelan por encima de la cabeza de esa persona y derraman el polvo de hadas para convertirl@s en had@s madrin@s… o padrin@s, guardianes de la felicidad de esos niños.
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